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Cuando
estudiábamos la secundaria, se iniciaba la enseñanza del curso
de Física en el tercer año. Recuerdo que esperé con ansias este
momento ya que me gustaba observar el cosmos, los planetas
imaginando cómo podía medirse su comportamiento, de manera que
pensé que había llegado el momento de resolver las interrogantes
planteadas. Lamentablemente fue una decepción enorme cuando empecé
a recibir las clases, el profesor indicó lo que contenía el
curso limitándose a escribir formulas en la pizarra luego nos decía
“métanse esta fórmula a la cabeza” seguidamente se
planteaban algunos problemas para aplicar la fórmula. No existía
la exposición de cómo aparecía esta fórmula; la historia del
que la inventó; hacíamos cinemática y no teníamos la menor
idea de quién era Galileo ni todos los problemas que había
tenido que pasar para lograr sus contribuciones. Siguiendo ese
esquema todos nos alineábamos, el objetivo principal era sacar
una buena calificación no importando el fondo del asunto, como no
existía alternativa para buscar conocimiento en el pueblo donde
vivía sólo quedaba conformarse e intentar aprobar el curso. No
encajaba en mi cabeza que la Física podría ser tan difícil y
menos aun tan “fea”, no podía entender cómo podíamos
representar un átomo como figuraba en los libros de escuela y
vislumbrar que podía dividirse; todas las cosas que pasaban por
mi mente se quedaban allí sin ser expuestas a mis compañeros o
al profesor por el miedo a recibir una burla o algo similar.
Por
situaciones del destino y gracias a mi padre, ya en la capital en
el último año de secundaria, me encontré con un estudiante de Física
de la Universidad Nacional de Ingeniería al quien mi padre le
pidió que me dictara algunas clases. Esto me marcó realmente,
fue tal el impacto que recibí al encontrarme con la ciencia que
por fin pude observar la simpleza con que se mueve la naturaleza y
cómo la matemática muestra su comportamiento; pude sentir en
carne propia lo que era la Física. Cuando entré a la universidad
a la facultad de ciencias se presentó el mismo problema del
colegio con ligeros matices, obviamente la diferencia era que
entonces ya teníamos alternativas para encontrar lo que queríamos.
Profesores que se presentaban con una ruma de papeles que no eran
otra cosa que copias de los libros de consulta repitiendo lo que
ya estaba escrito y nosotros como chimpancés amaestrados copiando
lo que colocaban en la pizarra. Pero dentro de esto existía gente
brillante que marcaba la diferencia especialmente en matemáticas.
Recuerdo a dos profesores matemáticos puros cuyas clases se
llenaban no sólo de estudiantes del curso sino de otras áreas e
incluso de otras universidades. Uno de ellos nos enseñó Algebra
Lineal y Teoría de Números, entonces recién pude entender lo
que era una hipótesis, una tesis y que significaba demostrar un
teorema. Caso muy distante al cuarto de secundaria en que hacíamos
las demostraciones de memoria. Sus métodos nos conducían a la
utilización del cuaderno solo para resolver los problemas que
indicaban o para realizar las demostraciones en el aula, no tomábamos
nota de sus exposiciones porque ellos mismos indicaban que sólo
había que atender y grabar lo que se podía en la mente, luego iríamos
a los libros donde se encontraba esa información. El otro
profesor nunca tomó exámenes, sus clases eran tan fascinantes
que en algunas oportunidades terminamos aplaudiendo. Tomaba
interrogatorios como lo llamaba y si creíamos que calificábamos
para dar un interrogatorio del curso decía que podíamos
exonerarnos. Esos interrogatorios eran implacables y nos hacían
ver las falencias que teníamos pero a la vez aprendíamos y superábamos
nuestras limitaciones. Después de un tiempo uno de estos
profesores viajó a Texas donde fue contratado y el otro se fue a
Francia; nunca regresaron, los dos habían sacado sus doctorados
en Alemania, como es costumbre las mejores mentes migran para no
regresar.
En
el año 1978 se crea la Universidad Nacional Santiago Antúnez de
Mayolo en Huaraz, los Huaracinos entusiasmados por este hecho nos
ofrecimos a colaborar con la Universidad, para esa época contaba
con 23 años ya trabajaba en el Instituto Geofísico del Perú. De
manera que dejando temporalmente nuestros trabajos nos trasladamos
a Huaraz para enseñar en la Universidad. Esta era la oportunidad
de mostrar o hacer lo que uno había predicado todo el tiempo, de
enseñar como habíamos deseado que lo hagan con nosotros, de
romper esquemas para generar nuevos paradigmas. La idea era seguir
lo que alguna vez Einstein postulo: “La mente de un joven no
debe atiborrarse de datos, nombres y fórmulas: cosas todas que
puede encontrar en los libros sin necesidad de seguir ningún
curso universitario. Los años de estudio deben emplearse únicamente
para enseñar a pensar al joven, para darle un entrenamiento que
ningún manual puede sustituir”. El rector Dr. Cesar Carranza
Saravia nos dio todo su apoyo.
Me
tocó dictar dos cursos: Ciencias Naturales la parte de Física y
Física I. Tenía dos salones de cachimbos de 80 alumnos cada uno
y dos de repitentes de aproximadamente 40 cada uno. De manera que
mi clase tenía que repetirla o dictarla cuatro veces. Como el
curso de Ciencias Naturales era nuevo tuve la libertad de
estructurar la parte de Física como creía conveniente.
Allí pude comprobar en la práctica lo difícil que es dictar un
curso como yo había deseado, era imprescindible tener un gran
dominio de la materia y no sólo era conocer de Física, había
también que conocer Filosofía, arte, historia, etc. Nunca en mi
vida estudié tanto para enseñar y nunca también tuve la
satisfacción de ver a los alumnos entusiasmados visitándome en
mi oficina diciéndome que deseaban estudiar Física. En la clase
que tratamos la conservación de la energía, tomé como base el
libro de Feymann (Lectures of Physics), Física para todos de
Landau, etc. Hice una clase tan espectacular que terminaron
aplaudiéndome. No veía horas de que termine el semestre porque
la verdad era extremadamente agotador enseñar de esa manera, en
mi casa estudiaba todo el tiempo de un libro y de otro, mi esposa
ya no soportaba mi actitud y luego había que poner lo de nuestra
cosecha, y pensar que para el siguiente semestre había que
generar innovaciones. Como es costumbre en nuestra cultura no tuve
el cuidado de escribir y de guardar todo esto y se perdió.
Pensaba
en mi profesor de Física del colegio y comprendí que él no podía
hacer más de lo que hacía con la formación que tenia.
Cuando
estudié en el extranjero me topé en una visita a la Universidad
de Stanford con un curso de Física que había sido dictado una
sola vez. Se había generado un compendio del mismo en tres tomos
donde no existía lo que se ha convertido en estándar para la
enseñanza, es decir dividir los cursos en: estática, cinemática,
etc. etc. El curso estaba dirigido para los que empezaban una
carrera en Física y se iniciaba con estudios de sistemas dinámicos
donde se mezclaban todas las ramas de la Física, esto fue
preparado por premios nóbeles que tenía esa universidad en su
staff. Y cuando pregunté porque se había dictado una sola vez,
me dijeron que nadie pudo hacerlo después.
Los
cursos de Física han estado centrados en el conocimiento de
hechos, teorías científicas y aplicaciones tecnológicas. Las
nuevas tendencias pedagógicas ponen el énfasis en la naturaleza,
estructura y unidad de la ciencia, y en el proceso de
"indagación" científica. El problema que se presenta
al profesor, es el de transmitir una concepción particular o
estructura de conocimiento científico a los estudiantes, de forma
que se convierta en componente permanente de su propia estructura
cognoscitiva.
La
Física encierra en sí misma un elevado valor cultural. Para la
comprensión del mundo moderno desarrollado tecnológicamente, es
necesario tener conocimientos de Física.
Todo
país que quiera mantenerse en los primeros lugares, con
industrias competitivas, y aceptable nivel tecnológico, ha de
potenciar el nivel de calidad de la enseñanza de las ciencias en
todos los niveles. Esto no debe implicar el abandono o desprecio
de la formación humanística absolutamente necesaria para crear
ciudadanos libres y socialmente responsables.
Al
sistema educativo moderno se le plantea el reto de formar personas
altamente preparadas, y con flexibilidad mental para adaptarse a
los cambios que ocasiona la introducción de nuevas tecnologías.
Estamos en un momento en que se ha perdido la idea de una carrera
para toda la vida. De aquí se deriva, la importancia de tener
unos conocimientos afianzados que lo suministran las asignaturas básicas,
una de las cuales, es la Física.
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